Play40
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Política de privacidad

Play40 se juega sin cuenta: para jugar no te pide ni correo ni contraseña. Si quieres una identidad que te siga entre dispositivos, puedes entrar con Google, y solo entonces se guarda algo más. Esto explica lo poco que sí se guarda, dónde vive, cuánto dura y qué puedes hacer al respecto.

Última actualización:

1. Quién responde por esto y qué cubre

El responsable del tratamiento es Marvyn Zalewski, y puedes escribir a mszalewski@ownpixel.com para cualquier cosa de esta página.

Esta política cubre todo lo que Play40 procesa: el sitio, el juego, las mesas y los registros técnicos que quedan detrás. Las reglas de uso del servicio están aparte, en los términos de uso.

También cubre la app de Play40 para Android que se descarga de Google Play. Esa app abre este mismo sitio, así que todo lo que dice esta página vale igual dentro de ella.

2. De dónde viene este texto

La estructura y parte de la redacción de esta política se adaptaron de Legalmattic, los documentos legales que Automattic publica bajo licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0. El texto fue modificado: se reescribió entero para describir lo que hace Play40, que recoge muchísimo menos que los productos para los que se escribió el original. Esta versión adaptada se comparte bajo la misma licencia.

3. Qué información se recoge

3.1 Lo que se queda en tu dispositivo

La mayor parte de lo que Play40 sabe de ti no sale de tu navegador. Vive en el almacenamiento local del sitio y nunca se envía a ningún servidor:

  • Tu nombre visible, el que eliges al entrar y que ven los demás en la mesa.
  • Tu historial de partidas y las estadísticas hechas con él: qué jugaste, cómo terminó, cuándo.
  • La llave de tu jugador y el identificador al que corresponde. Esto es lo que te deja cerrar la pestaña y volver al mismo puesto.
  • Tus preferencias: idioma, el selector de reacciones, si activaste los avisos de la mesa, y cuántas veces se te ofreció instalar la app.

Borrar los datos del sitio en tu navegador borra todo esto de golpe, y no hay copia en ningún otro lado. Eso es una decisión de diseño, no un descuido: es la razón por la que Play40 no necesita saber quién eres. También significa que no se puede recuperar — lo mismo que te advierte la pantalla de ajustes.

3.2 Lo que sí se guarda en el servidor

Dos cosas siempre, una más si te pones a mirar una mesa, y otra solo si entras con Google. Todas son mínimas.

El registro de tu jugador. Se crea la primera vez que creas una mesa, entras a una o te pones a mirar una con un enlace, no cuando abres el sitio. Contiene un identificador aleatorio, el resumen criptográfico de tu llave, y tres fechas: cuándo se creó, cuándo se usó por última vez y cuándo caduca. No lleva tu nombre, ni correo, ni ubicación, ni ningún otro dato que te describa.

Las mesas en las que juegas. Mientras una mesa existe se guardan su código de acceso, quién está sentado y en qué puesto, el estado de la partida y las cartas de cada mano. Aquí sí aparece tu nombre visible, porque los demás jugadores tienen que verlo. Esa mesa la ven quienes están sentados en ella y quienes un jugador invitó con un enlace para mirar, y nadie más. Conocer el identificador interno de una mesa no alcanza para ver quién está sentado en ella. Poco después de caducar, la mesa deja de abrirse para todos: nadie —ni tú— vuelve a verla ni a saber lo que pasó ahí.

El permiso para mirar, si abres un enlace para mirar. Quien mira ve los nombres de quienes están en la mesa y cómo va la partida: las cartas que se van jugando, el puntaje y de quién es el turno. La mano de cada jugador no la ve nadie más, y eso incluye a quien mira. Para dejarte mirar se guarda un permiso: tu identificador de jugador y dos fechas —cuándo se te dio el permiso y cuándo caduca—, sin tu nombre y sin nada de la partida. Vale 48 horas desde la última vez que abriste el enlace, y después esa fila se va sola (punto 6).

Tu cuenta, solo si entras con Google. Entrar con Google es opcional y sirve para una cosa: tener una identidad que te siga entre dispositivos, para no perder tu jugador si cambias de teléfono o borras los datos del navegador. De lo que Google nos da se guardan dos datos, y solo dos: el identificador de tu cuenta de Google (el sub, una clave opaca que no dice nada de ti por sí sola) y tu correo electrónico. El sub es lo que hace que, al volver a entrar con Google, el servidor vuelva a encontrar tu mismo jugador; el correo sirve para identificar y recuperar la cuenta, y para poder escribirte sobre ella. No se guarda tu nombre de Google ni tu foto de perfil, aunque Google los ofrezca: no hacen falta para la cuenta, así que no se piden.

Tus ajustes y tus contadores, solo si tienes cuenta. El servidor guarda además lo que tú configuraste en Ajustes —el nombre que eliges mostrar (el que tú escribes en Play40, no el de Google), el idioma, tus seis reacciones y si quieres la ayuda visual de las cartas— y los contadores de tu historial: partidas jugadas, victorias, derrotas, puntos y cartones, separados entre partidas contra la máquina y partidas con gente. Es lo que hace que todo eso te siga al cambiar de teléfono, que es justamente para lo que existe la cuenta. Son contadores, no un diario de partidas: no se guarda cuándo jugaste, ni contra quién, ni qué pasó en cada mesa. Sin cuenta nada de esto sale de tu dispositivo (punto 3.1). Se conserva mientras exista la cuenta y se va con ella cuando la eliminas (puntos 6 y 9).

3.3 Registros técnicos

Como cualquier sitio en internet, para responderte hay que recibir tu petición, y esa petición lleva tu dirección IP. Play40 corre sobre Amazon Web Services, y AWS procesa esas direcciones para servir el sitio y para frenar abusos. En concreto: el cortafuegos que limita la cantidad de peticiones por IP guarda una muestra corta de las peticiones que bloquea — unas pocas horas, del lado de AWS — para poder ver qué está pasando cuando algo se dispara. Esa muestra está desactivada a propósito en las operaciones que llevan un código o una llave que abre algo tuyo: la que recupera tu llave de jugador, la que te hace entrar con Google y la que te une a un grupo con un enlace de invitación.

El enlace para mirar una mesa (punto 3.2) es la excepción, y lo decimos en vez de callarlo: sí puede aparecer en esa muestra corta. También es un código, pero uno de otra clase: solo deja mirar esa mesa —no deja jugar y no toca ni tu jugador ni tu cuenta— y caduca a los 7 días de generarse. Con ese enlace solo se puede mirar esa partida.

Aparte de eso, el servidor escribe líneas de diagnóstico que se conservan 14 días y luego desaparecen solas. Play40 no monta ningún almacén propio de registros de acceso.

3.4 Las estadísticas de producto son anónimas de verdad

Play40 mide cosas como cuántas partidas se terminan o cuántas mesas se llenan. Esa medición no ocurre en tu navegador: no hay ningún SDK de analítica, ningún script de terceros, ninguna baliza y ninguna petición extra. Los eventos los emite el servidor mientras hace el trabajo que ya iba a hacer, y lo que queda guardado son contadores — “una partida más terminada, de cuatro jugadores, con humanos” — y nada más.

Ese almacén no contiene identificadores de ninguna clase: ni tu identificador de jugador, ni tu llave, ni un resumen de ninguna de las dos, ni tu nombre, ni el código de una mesa, ni tu IP. No es que esté prometido; es que no hay ahí nada contra lo que reidentificar a nadie, y el código está escrito de forma que añadir un identificador no compile.

3.5 Lo que no se recoge, nunca

  • Contraseña o teléfono: nunca. Correo: solo el de tu cuenta de Google, y solo si eliges entrar con ella (punto 3.2); para jugar no se pide ninguno.
  • Publicidad, perfiles publicitarios o seguimiento entre sitios.
  • Scripts, píxeles o botones sociales de terceros.
  • Ubicación, contactos, cámara, micrófono o archivos.
  • Pagos: Play40 es gratis y no cobra nada.

4. Para qué se usa, y con qué base legal

El registro de tu jugador y los datos de la mesa se procesan por interés legítimo (artículo 6.1.f del RGPD): son lo mínimo indispensable para dar el servicio que pediste al ponerte a jugar — que puedas volver a tu puesto, que tu historial siga teniendo sentido, y que la partida siga existiendo mientras la juegas.

No se pide consentimiento porque el consentimiento es la base equivocada para algo que estás pidiendo activamente al jugar. El equilibrio se inclina de este lado porque lo que se guarda es deliberadamente pobre: no hay ningún dato que te identifique directamente, no se hace perfilado de personas, y no hay decisiones automatizadas con efectos sobre nadie.

Los registros técnicos y el límite de peticiones por IP se procesan por interés legítimo también, pero por otro motivo: mantener el servicio en pie y protegerlo de abusos.

La cuenta de Google es distinta, y su base también. Si entras con Google, esos dos datos (el punto 3.2) se procesan sobre la base de un contrato (artículo 6.1.b del RGPD): no es interés legítimo, sino la ejecución de algo que tú pides expresamente al pulsar “Continuar con Google” —darte una cuenta con la que volver desde cualquier dispositivo—. Guardar el sub y el correo de los que se compone esa cuenta es justo lo necesario para prestártela. Las dos bases conviven: interés legítimo para el registro anónimo del dispositivo, contrato para la cuenta que quisiste crear. Tampoco aquí se pide consentimiento ni aparece ningún banner, porque el contrato es la base correcta para una función que estás solicitando, no el consentimiento.

5. Con quién se comparte

No se vende ni se cede a nadie. Intervienen dos encargados del tratamiento, y solo dos:

  • Amazon Web Services aloja el sitio, ejecuta el servidor y guarda la base de datos, como encargado del tratamiento y bajo su acuerdo de tratamiento de datos.
  • Google, solo si eliges entrar con Google, como subprocesador: el inicio de sesión pasa por su infraestructura, y de ese intercambio salen los dos datos del punto 3.2 —el sub y tu correo—, que Google nos entrega para crear la cuenta. Su tratamiento se rige por la política de privacidad de Google y sus condiciones de servicio.

Google Play, si instalas la app de Android. La descarga y la instalación las gestiona Google Play como responsable independiente, bajo sus propias condiciones y la política de privacidad de Google. No es un encargado nuestro: no trata datos por cuenta de Play40 ni recibe nada de nuestro servidor. De Google Play nos llegan estadísticas agregadas de instalaciones y de estabilidad de la app —cuántas instalaciones hay, si la app se cierra con errores—, y ninguna de ellas te identifica. Además vemos las reseñas que dejes en Google Play, con el nombre que muestre Google. Si participas en una prueba cerrada de la app, también tenemos el correo con el que te inscribimos. Nada de eso llega a nuestro servidor.

No hay proveedores de analítica, publicidad ni chat, porque no hay ninguna de esas funciones. Fuera del inicio de sesión con Google y de Google Play —las dos cosas las eliges tú— no hay ningún otro tercero.

El nombre visible que eliges en la mesa llega a otras personas de tres maneras, y conviene que las sepas porque son parte del juego:

  • En la mesa, a quien tenga el enlace o el código.
  • A quien mire la mesa, si alguien sentado en ella comparte un enlace para mirar: quien lo abre ve los nombres de quienes están en la mesa y cómo va la partida, nunca la mano de nadie (punto 3.2).
  • En el salón público, si publicas tu mesa: cualquiera que esté buscando partida ve el nombre de quien la abrió, aunque no lo hayas invitado. La mesa deja de aparecer sola a los 15 minutos si no queda nadie en ella.

La Cuarenta del Día usa un nombre aparte, distinto del de la mesa, y por defecto va al revés: no apareces con ningún nombre. En la tabla de cada día los demás te ven con el número de tu puesto —algo como “Jugador 3”, no tu apodo—, y tú a ti mismo te ves como “Tú”. Si quieres, puedes ponerte un nombre para la tabla desde la propia Cuarenta del Día, y solo entonces ese nombre, el que tú escribas, aparece junto a tu puntaje para los demás que estén en la tabla de hoy. Es opcional, lo eliges tú, y puedes cambiarlo o quitarlo cuando quieras: al quitarlo vuelves a ser un número. Ese nombre no se guarda con el registro de tu jugador, sino en un dato del día aparte que se borra solo a los pocos días, y desaparece del todo si eliges “Empezar de cero” o “Eliminar cuenta” en Ajustes. La tabla se ve únicamente dentro de la app; no es una página pública.

Por eso, y es el único consejo práctico de esta página: no pongas tu nombre completo ni nada personal, ni como nombre visible ni como nombre en la tabla del día. Un apodo sirve igual.

Fuera de esas tres maneras, una mesa no se ve desde afuera: conocer su identificador interno no alcanza para saber quién está sentado en ella. Y tu identificador de jugador, el que aparece en la mesa, es un número aleatorio: no lleva tu nombre, ni tu correo, ni nada que te describa.

6. Cuánto tiempo se conserva

  • El registro de tu jugador: 90 días desde la última vez que lo usaste, no desde que se creó. Si sigues jugando, nunca caduca; si dejas de jugar, se borra solo. No hay que pedir nada.
  • Tu cuenta de Google (si la creaste): se conserva hasta que la elimines. Aquí no hay caducidad por inactividad, y es a propósito: una cuenta existe justamente para durar entre dispositivos, así que no la borramos solos por dejar de jugar una temporada —eso sería destruir lo que pediste—. El registro del dispositivo se autoborra a los 90 días de inactividad; la cuenta, no: dura hasta que tú la elimines (punto 9). Tus ajustes y tus contadores (punto 3.2) siguen a la cuenta: ni caducan por inactividad ni duran más que ella. Al eliminarla, la cuenta, tus ajustes, tus contadores y tu registro de jugador quedan inservibles al instante, y esa fila física se borra en un plazo de unas 48 horas —una ventana propia, más corta que los 7 días de “Empezar de cero” (punto 9), que es el borrado de un dispositivo suelto, no el de una cuenta.
  • Las mesas: 24 horas desde la última actividad. Una partida abandonada se apaga sola: poco después de ese plazo deja de abrirse para todos.
  • El permiso para mirar una mesa: unas 48 horas desde la última vez que abriste el enlace. Es una fila con tu identificador de jugador y dos fechas, sin tu nombre (punto 3.2). Al vencerse deja de servir para mirar, y la fila se borra de verdad poco después: el borrado automático de la base de datos es aproximado, no un reloj exacto, así que decimos “unas” y no una hora clavada. Ni “Empezar de cero” ni eliminar tu cuenta (punto 9) salen a buscar los permisos para mirar uno por uno: caducan y se van solos, en ese plazo.
  • La sesión: 15 minutos. Vive en la memoria de la pestaña y se renueva sola mientras juegas.
  • Los registros de diagnóstico: 14 días.
  • Tus grupos: lo que dure el grupo. Mientras el grupo exista se guarda quién lo integra —tu apodo dentro de él y tu rol— y, si juegan mesas de dos jugadores dentro del grupo, el cara a cara: cuántas partidas jugó cada pareja de integrantes y cuántas ganó cada uno. Son cuentas, nada más: no se guarda la fecha de cada partida ni cómo se jugó. Cuando el grupo se disuelve, todo eso se borra con él.
  • Si sales de un grupo, tu cara a cara no se borra. Lo decimos claro porque no es lo que se espera: al salir dejas de aparecer en la lista de integrantes y tu cara a cara deja de verse, pero el registro sigue ahí, y si vuelves a entrar al mismo grupo vuelve a verse con tu nuevo apodo. Si eliminas tu cuenta (punto 9), los grupos que creaste se disuelven por completo; en los grupos ajenos, tu registro ya no puede asociarse contigo —se borra quién eras, y lo que queda es un par de identificadores que ya no corresponden a nadie— pero las cuentas de esas partidas siguen existiendo para los demás integrantes.
  • Los contadores de producto: indefinidamente, porque son números agregados y no se refieren a nadie.

No hay copias de seguridad continuas de la base de datos, así que lo que caduca no sobrevive en ningún respaldo. Si eso cambiara, esta sección cambia el mismo día.

7. Seguridad

Todo viaja cifrado por HTTPS. La llave de tu jugador nunca se guarda tal cual en el servidor: se guarda su resumen criptográfico, y se rota cada vez que la usas, de modo que una llave robada deja de servir en cuanto tú vuelves a entrar. Si el servidor detecta que una llave vieja se está reutilizando, cancela esa identidad.

Ninguna medida es perfecta y esta política no va a fingir lo contrario. Lo que sí se puede prometer es que el diseño limita el daño: no hay contraseñas que robar, solo hay un correo si abriste una cuenta con Google, y el dato más sensible que existe caduca solo.

8. Tus opciones

  • Cambiar tu nombre visible cuando quieras, en Ajustes.
  • No publicar tu mesa en el salón público: es opcional y viene apagado.
  • Quitar el permiso para mirar tu mesa, si fuiste tú quien la abrió. El control se llama “Dejar que miren” y está en la mesa; al apagarlo te pregunta antes, y el botón dice “Quitar permiso”. Desde ese momento los enlaces que ya compartiste dejan de servir para siempre, y si lo activas otra vez tendrás que compartir un enlace nuevo. Quien ya está mirando recibe un aviso, pero puede tardar un poco en dejar de ver la mesa. Quitar el permiso no borra los permisos que ya se guardaron: dejan de valer y se borran solos en su propio plazo (punto 6).
  • No activar los avisos de la mesa. Son opcionales y los gestiona tu navegador.
  • Borrar los datos del sitio desde tu navegador, que elimina de este dispositivo todo lo del punto 3.1.

9. Tus derechos, y dónde están sus límites

Tienes derecho de acceso, rectificación, supresión, oposición y portabilidad. Ahora la parte incómoda, que esta página prefiere decir a que la descubras tú.

Si juegas sin cuenta, no hay forma de comprobar que un registro es tuyo. Ese registro no tiene correo asociado ni contiene nada que te describa. Si escribieras pidiendo que se borren “tus datos”, haría falta crear precisamente el vínculo entre tu persona y ese registro que el diseño evita — es decir, recoger más datos tuyos para poder borrar menos. El RGPD contempla esto (artículo 11): cuando el responsable no puede identificarte, no está obligado a recabar información adicional solo para conseguirlo. Por eso el control está en el dispositivo que tiene la llave, no en un correo. Con una cuenta de Google es distinto: mira Eliminar tu cuenta de Play40.

Qué hace exactamente ese control. “Empezar de cero como jugador nuevo”, en Ajustes, hace dos cosas. Le pide al servidor que anule tu registro, y borra de este navegador tu llave, tu identificador, tu nombre y tu historial. La anulación es inmediata: desde ese momento ninguna llave —ni la tuya ni una copia que alguien más tuviera— vuelve a abrir esa identidad, y el registro deja de servir para nada. El registro y la credencial que estabas usando pasan entonces a caducar en 7 días en vez de 90, y se borran solos; cualquier credencial anterior que hubiera quedado suelta tampoco abre ya nada y caduca por su cuenta.

Es anulación inmediata y borrado en unos días, no borrado instantáneo, y la diferencia se dice aquí en vez de esconderse: el servidor no tiene permiso para eliminar esos registros a mano —esa restricción es deliberada y es una medida de seguridad— así que lo que hace es dejarlos inservibles y adelantarles la caducidad. Lo que desaparece al instante es la capacidad de usar esa identidad; lo que tarda unos días es la fila en la base de datos.

Si en ese momento no hay conexión, el navegador igual se queda sin tu jugador anterior —para eso está el botón— pero el servidor no se entera, y te lo decimos en pantalla en lugar de dar por hecho algo que no pasó. En ese caso el registro caduca por su cuenta a los 90 días, como antes.

Tu cuenta de Google es otra cosa: esa sí se puede borrar. Aquí no aplica lo anterior. Como la cuenta guarda tu correo, sí hay un dato con el que identificarte, así que sí puedes ejercer supresión sobre ella de forma directa. En Ajustes, “Eliminar cuenta” —una acción distinta de “Empezar de cero”, que solo reinicia el jugador de este dispositivo— deja tu correo, el vínculo con tu cuenta de Google y los ajustes y contadores del punto 3.2 inservibles al instante e impide que vuelvan a crearse si entras de nuevo con Google: una cuenta eliminada no revive por volver a iniciar sesión. Igual que con el jugador, es anulación inmediata y borrado en unas horas, no borrado instantáneo: el servidor deja el correo y el vínculo fuera de uso en el acto y su fila física se borra en un plazo de unas 48 horas —una ventana propia, distinta de los 7 días que le corresponden al registro del dispositivo. No lo llamamos borrado total instantáneo porque no lo es.

Para acceder a los datos de tu cuenta, corregirlos o pedir su supresión por otra vía, escribe a mszalewski+play40@ownpixel.com, la dirección dedicada a las solicitudes sobre cuentas (distinta de la de contacto general de más abajo).

En cuanto al acceso: lo que se guarda de ti es exactamente lo que enumera el punto 3, y no hay más. El resto lo tiene tu propio dispositivo, donde puedes verlo cuando quieras.

Eliminar tu cuenta de Play40

Esta parte vale para Play40, en la web y en la app de Android de Google Play. El responsable y desarrollador es Marvyn Zalewski. Para leerla no hace falta entrar ni tener la app abierta.

Desde la app, si entraste con Google. Tienes que tener la sesión abierta con tu cuenta en ese dispositivo:

  1. Abre Ajustes y entra en Avanzado.
  2. En “Eliminar tu cuenta”, toca “Eliminar cuenta”.
  3. Confirma tocando otra vez “Eliminar cuenta”.

Si ya no tienes la app o no puedes entrar, escribe a mszalewski+play40@ownpixel.com desde el correo de tu cuenta de Google y pide que eliminemos tu cuenta.

Qué se borra y cuándo.

  • Al instante: tu cuenta, tu correo, el vínculo con tu cuenta de Google, tus ajustes, tus contadores y tu registro de jugador quedan inservibles en todos tus dispositivos. Nadie puede volver a usarlos, tampoco tú. En el dispositivo donde la eliminas se borran también, en ese momento, tu llave, tu nombre y tu historial.
  • En unas 48 horas: esos datos se borran físicamente de la base de datos. Decimos “unas” porque el borrado automático es aproximado, no un reloj exacto.
  • Tus grupos: los que creaste se disuelven; en los ajenos, lo que queda ya no puede asociarse contigo (punto 6).
  • Los permisos para mirar una mesa no se buscan uno por uno: caducan solos en unas 48 horas (punto 6).
  • Los registros de diagnóstico del servidor no llevan tu identificador y desaparecen solos a los 14 días.
  • Lo que se queda: en cada mesa en la que jugaste siguen guardados el nombre que usaste en ella, tu identificador de jugador, las cartas que tuviste y tus jugadas. La mesa deja de abrirse para todos poco después de caducar (punto 6), pero esos datos no se borran al eliminar tu cuenta y no tienen fecha de borrado. Una vez borrada tu cuenta, ese identificador ya no se puede relacionar con tu cuenta ni con tu correo; el nombre que usaste en la mesa, en cambio, sí podría identificarte si era tu nombre real.

Mientras tanto —unas 48 horas, hasta que se termina de borrar—, no puedes volver a entrar con la misma cuenta de Google. Después sí puedes, pero no recuperas la anterior: empiezas una cuenta nueva.

Si nunca entraste con Google, no hay una cuenta que eliminar: solo existe el registro anónimo de tu jugador. Lo anulas en Ajustes → Avanzado, con “Empezar de cero como jugador nuevo”, y confirmas con “Empezar de cero”. Queda inservible al instante y se borra en 7 días. Si ya no tienes ese dispositivo, no hay forma de saber cuál registro es el tuyo (lo explicamos arriba), y se borra solo a los 90 días sin uso. En los dos casos, lo que quedó en las mesas donde jugaste sigue ahí, como se explica arriba.

10. Cookies: por qué no hay ningún banner

Play40 no usa cookies en play40.app. Lo que guarda son unas cuantas claves en el almacenamiento local de tu navegador, todas de este mismo sitio, y todas para que la aplicación funcione: quién eres en este dispositivo, cómo te llamas, en qué idioma te habla, qué reacciones elegiste.

Esa afirmación es sobre nuestro dominio. Si entras con Google, Google sí pone sus propias cookies, pero en su dominio (accounts.google.com), como parte de autenticarte ante Google —no en play40.app y no bajo nuestro control—. Por eso figura como subprocesador en el punto 5, con su política enlazada, y por eso sigue sin haber banner: nosotros no ponemos ninguna cookie.

Dentro de la app de Android pasa lo mismo. La app no trae un navegador propio: las páginas las muestra el navegador de tu celular, normalmente Chrome, y lo que queda guardado en el dispositivo es el almacenamiento de ese navegador para play40.app—las mismas claves de arriba—. La app no guarda ningún dato tuyo por su cuenta.

La normativa de cookies exime del consentimiento al almacenamiento estrictamente necesario para prestar el servicio que la persona ha pedido, y es ahí donde encaja lo anterior: no hay seguimiento entre sitios, no hay publicidad, no hay terceros, y la analítica —que sería lo único que necesitaría permiso— no toca tu dispositivo en absoluto. Un banner de cookies aquí no protegería nada; solo se interpondría entre una persona y una partida.

11. Menores

El Cuarenta se juega en familia y es previsible que haya menores jugando. Para jugar, Play40 no pide edad y no tiene forma de saberla, lo cual es coherente con no pedir ningún dato personal, pero no es lo mismo que haber resuelto la cuestión. Está pendiente de decidir, con revisión legal, si hace falta algún tipo de verificación de edad antes del lanzamiento público.

Para tener cuenta sí hay un mínimo: debes tener al menos 13 años, como se dice en los términos de uso. Play40 no recoge a sabiendas datos de menores de 13 años.

12. Cambios

Si esto cambia, cambia la fecha de arriba. Los cambios que afecten a lo que se recoge, para qué o cuánto tiempo se avisarán en la propia aplicación, no solo aquí.

13. Contacto

Escribe a mszalewski@ownpixel.com. Si crees que tus datos se están tratando mal, también puedes reclamar ante la autoridad de protección de datos de tu país.

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